31 ago. 2018

Nada ha cambiado en la televisión pública valenciana.

Quienes esperábamos algo que diferenciara À Punt de Canal 9 hemos resultado realmente decepcionados. La nueva televisión pública valenciana adolece de los mismos defectos que la defenestrada Canal 9. El fracaso de los anteriores gestores a la hora de intentar mostrar una Comunidad Valenciana distinta a la real vuelve a ser patente en los primeros meses de vida del nuevo canal. Si quienes mandaban en Canal 9 pueden ser tildados de sectarios en el plano de la pluralidad informativa, con noticiarios escandalosamente trufados de bondades, hazañas y logros del partido en el poder, los actuales rectores de À Punt se atreven, además, a crear una realidad sociolingüística artificial basada más en sus propios anhelos ideológicos que en lo que demuestra el día a día del territorio valenciano.

Según la encuesta 'Coneixement i ús social del valencià 2015' de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, un 49% de la población de la Comunitat Valenciana no es capaz de hablar bien en valenciano (un 51,5% en 2010) y un 27,6% que no lo entiende nada o casi nada. Según el apartado 2 del artículo sexto del Estatuto de Autonomía, "El idioma valenciano es el oficial en la Comunitat Valenciana, al igual que lo es el castellano, que es el idioma oficial del Estado." Ni la encuesta referida ni el artículo del Estatuto ni la innecesaria justificación de que en nuestra región existen ocho comarcas en las que todos sus municipios son, históricamente, castellanohablantes (Alto Mijares, Alto Palancia, Serranos, Rincón de Ademuz, Requena-Utiel, Hoya de Buñol, Valle de Cofrentes y Canal de Navarrés), otra en la que lo son la mayoría (Vega Baja) y un par más que acogen tanto localidades valencianoparlantes como poblaciones castellanoparlantes (Alto Vinalopó y Medio Vinalopó) es motivo suficiente para que en las emisiones de À Punt desde una localidad de habla castellana, Buñol, se atienda la petición de un ciudadano que prefiere que se le hable en castellano.

Todos estamos de acuerdo en que una de las funciones primordiales de la televisión pública valenciana es la promoción de nuestra lengua propia, pero no por ello se debe arrinconar ni desterrar el uso del castellano. Somos una región claramente bilingüe por motivos históricos y esa realidad no debe ocultarse. Tanto los impuestos de un ciudadano de Cheste, Utiel, Requena, Segorbe o Buñol como los de otro de Benicarló, Alboraia, Alcoi, Xixona o Crevillent sirven para financiar À punt y eso deben tenerlo en cuenta quienes mandan en la tele y quienes acatan delante de las cámaras indicaciones claramente equivocadas.

El tema del tratamiento territorial desigual ya fue objeto de otro artículo con motivo de la no retransmisión en directo del Misteri d'Elx, un asunto que volvió a ser noticia cuando se conoció que la televisión valenciana sí iba a retransmitir en directo los actos del Sexenni de Morella, la patria chica del President Puig o la propia Tomatina de Buñol. Quedaba entonces evidenciado que alguien había tomado la decisión errónea al respecto del drama sacro-lírico religioso ilicitano. Quizás sea esa asunción de culpabilidad la responsable de que À punt tenga prevista ahora la emisión del concierto que la Capella del Misteri d'Elx ofrecerá el próximo 6 de octubre en el Palau de les Arts de Valencia con motivo de la celebración del año de los misterios asuncionistas.

Tiempo tienen por delante para pulir defectos, aunque más que un pulido la solución parece pasar por una operación de mayor calado.